lunes, 22 de junio de 2020

Pablo D 1

El rey.
El rey impotente, malformado, en el que habitaba un corazón bueno y un carácter débil.
Los ojos tristes e inquietos de PD ponen encanto a un poder supremo desubicado.
Su risa convoca a otra risa. También irrita, es una burla, una explosión de arrogancia que sin embargo, seduce.
Y su voz, clara, un poco profunda. Inconfundible.
Su voz, su risa y su mirada son las empiezan el hilo...



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Isabel, temporada 1
ASPO, día 98

domingo, 21 de junio de 2020

Nuevo hilo

ASPO, día 97

Otra vez, indiferente a los encierros y las ausencias, apareció un hilo para atravesar el arte.
Un actor que me conduce de serie en serie o película. Se llama Pablo Derqui, es catalán y tiene ese misterio o imán al que desde hace ya tiempo dejo ejercer su poder hasta que se apague.

Los puertos a los que llego son siempre diferentes, aunque tienen algo en común: sumo obras, descubro más artistas, aprendo historia y escribo.

Cuando la mística deja de ser impulso y adopta forma propia, siempre escribo acá.

Pero los demonios me dicen que si el X se entera de que estoy haciendo estas cosas, que yo creo en este hilo misterioso del que me engancho, seguramente pensará que me envuelve el patetismo o la locura, y que esto último, en definitva puede serle peligroso.

Cuando los demonios quieren cortar el hilo para volverme a "la realidad" les digo que todo arte es locura, que toda comunicación es magia y que ningún deseo es patético.

Entonces, los demonios callan, y yo escribo...

martes, 16 de junio de 2020

el miedo

Día 93 de ASPO

Renuncio expresamente a tratar de especificar EL MIEDO
Las palabras se agotaron de decir o de soñar, por eso ya no nombran.

El cuerpo de cada uno lo vive, intensamente, a su escandalosa y exagerada manera.

Nadie inventó nada en esta cuarentena, nadie rediseñó su cielo o su fosa.

Todos vimos, vemos, claramente qué somos
porque supimos, sabemos, que tan fuerte abraza el MIEDO

sábado, 13 de junio de 2020

Ese día

Día 89 del ASPO

Y llega esa mañana,
             sucesora de la noche seca,
en la que las ganas nacen rotas.

Traen muchos trozos de dudas
atraen partículas de ausencias
convocan juegos de derrotas.

des unidas
acorraladas
perdidas en sus lazos con
          la
vida

sábado, 30 de mayo de 2020

sueño de ASPO

Estamos en Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio.
Noche 74

Anoche soñé raro.

Un mafioso, mezcla del matón francés de Zona Blanca y el gallego de Vivir sin permiso, fue denunciado por una adolescente que él conoce y a la que ahora tiene que matar para ajustar cuentas. Yo estoy ahí, pero soy una tercera que veo todo nada más. El mafioso no la quiere matar pero debe hacerlo. Entonces se empiezan a tejer en el sueño (ya no recuerdo todo) una serie de situaciones para que ocurra la venganza necesaria, en un bar pero en donde no muera nadie. Recuerdo hacer planes en muchos encuentros, como en una comida comunitaria, un evento social o algo así, con mesas largas y platos de comida y postres todos iguales. Llega el momento de la venganza. Un muchacho rubio parado en la barra del bar debía empezar la representación. Dice algo pero surge un imprevisto, una palabra de otro que no debería estar ahí y suenan disparos, uno atrás del otro.

Queda solo el rubio, todavía parado junto a la barra pero con los hombros encogidos como queriendo protegerse de algo. Todos los demás, muertos. El rubio con su cara perturbada y yo, los dos pensando “¿Qué pasó?” “¿Por qué pasó lo que no debía pasar?

Y ahí me desperté, con el sueño ido y esa sensación todavía ardiente.

martes, 5 de mayo de 2020

cuarentena chota

Bien, 50 días de cuarentena hoy.

Ya hice lo que todos: pan, limpieza, arreglar cositas (cortinas, lámparas), un poco de ejercicio, ver series y pelis, trabajar, aburrirme, deprimirme, tener un poco de fobia a salir, intentar hacer tapaboca, sentirme bien, beber más alcohol, extrañar, chatear, etc, etc, etc.

La revista Barcelona hizo este chiste: "¿Ya podemos dejar de aprovechar la cuarentena y deprimirnos?"  ja! Sí, ya podemos.

La verdad, a mi esta cuarentena no me enseña nada. No descubrí nuevos placeres, no aparecieron nuevas aptitudes, no se amplió ninguno de mis horizontes.
Me gusta lo que me gustó siempre, solo que la mitad no lo puedo hacer o tener.
No me hice experta cocinera, por ejemplo, porque cocinar nunca me gustó y sigue sin gustarme y no me hace ninguna gracia hacer platos dignos para disfrutarlos sola.
Quiero mucho a los que quiero siempre mucho: no los quiero más ni los dejé de querer. Simplemente no los puedo abrazar y besar.

Tampoco me gustó nada nunca la teoría o estilo de vida que dice que las cosas pasan por algo y que todo sirve para aprender.
No señores, hay cosas que pasan y hay que tragarlas como vienen y punto.

¿Eso es malo? ¿Eso es negativo? No, es y listo. Puedo vivir con esa verdad.
Pero eso, bancarme lo malo con empatía y dignidad, lo hice siempre.
Así que cuarentena chota, cuando sea seguro para todos y puedas, andate a la mierda.


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domingo, 3 de mayo de 2020

todas las formas de lo imposible

Ger salió primero, yo lo alcanzaría tres horas más tarde.
Dejaría la casa, caminando despacio, atravesando todo el Marais.
Arranqué apenas una hora después que él.
Un par de cuadras y me senté en la plaza invadida por el sol tibio de abril.
Otro poco más y llegar a esas calles con un crepitar de gente en bulliciosa paz.
La terraza de un bar, cualquier bar, con las mesas demasiado juntas.

Mientras tomaba mi cerveza con pochoclo salado, oí toda la conversación de los tres franceses que estaban detrás de mi. No entendí mas que palabras sueltas, pero podía oírlos reír, tragar, masticar. Respirar.

El vaso de cerveza suave fue demasiado grande.
El sol empezaba a alejarse y yo todavía tenía tiempo. Fui al puente más cercano.
El fotógrafo que habíamos visto unos días atrás en la puerta de casa, esperaba el anochecer. Lo recibimos juntos.
El sol enorme y naranja, mi mareo, su concentración. Nuestro silencio en el escenario más hermoso.

Ya era tiempo, la noche estaba ahí.
No había nada mejor que caminar por París, con el sopor del alcohol por esas calles recién iluminadas, para encontrarme en el abrazo radiante de Ger.


Hoy, todas esas pequeñas escenas suman tantas imposibilidades que parecen de otra vida.
Una vida a la que demando encendidamente volver.


* la foto de cabecera de este blog es de ese atardecer