viernes, 7 de agosto de 2026

lapatria

Tengo que confesar: empezando el mundial quería realmente que Argentina no llegara a la final. Que sí pasara la primera parte, pero después pronto para casa para no darle a este gobierno razones de celebración. Igual de convencida que de desesperanzada estaba.

Y entonces llego el partido contra Cabo Verde: ya un poquito de ganas de tener algo para celebrar aparecieron y los saludos post partido me hicieron reconciliar con la justa deportiva. 

Luego, Egipto. Cuando todo estaba perdido, 3 goles en 15 minutos. Cierto, esa cosa de no darse por vencido ni aún vencido que decía Almafuerte (perdón, tal vez no era para un partido de futbol, pero este texto tampoco lo es). Y salir al balcón, una, dos, tres veces, a ser parte de un solo grito, una sola alegría. ¿Es eso posible?

Suiza. Otra vez sufrir y ganar. Cada vez más gritos, vecinos en los balcones gritándonos GOOOOOLLLL unos a otros con emoción desesperada. Y los nenes en la calle, como yo alguna vez allá lejos y hace tiempo. Y al día siguiente, todos hablando de como sufrimos lo mismo, como celebramos lo mismo, como nos dolía la garganta por lo mismo, como fuimos todos felices por un rato.

Todo para llegar a ese miércoles. Inglaterra. 

No era un partido más, todos lo "sentíamos". No iban a volver los soldados, especialmente los del crimen de guerra que fue el hundimiento del Gral. Belgrano, pero era un partido para no perder, no podíamos quedarnos con esa tristeza adentro.

Y cada gol un grito, una enorme descarga de angustia contenida. No solo por ese partido, sino por la vida cotidiana a la que te somete Argentina cada día y que te dan ganas de sacar para afuera.

No perdimos, ganamos ese juego y al final en la tv una imagen lejana de uno de los jugadores extendiendo una bandera en el piso. Se llegó a leer: Las Malvinas son argentinas. No duró mucho en la pantalla pero se hizo eterna en las redes.

No se podía, y se hizo. No era conveniente (a este gobierno horrible) y sin embargo se dijo: hay colonizados que se resisten. No todos, claro. Pero tampoco nadie.

El resto ya se sabe, unos días después llegó el final de ese estado de alegría colectiva y no ganamos el mundial, gano España. Los jugadores se amargaron, pero nuestra victoria necesaria ya estaba escrita. 

En una sábana de hotel, a pesar de las prohibiciones. Resistiendo, siempre.

Y esa frase se multiplicó en cada cancha en muchas telas blancas. Y nos volvió a poner contexto justo cuando estaban preparando el remate.

Dicen las redes:

"No era un partido más y no fue un partido más. Honró el pasado, cacheteó el presente y torció el futuro. ¿La copa? Puesto menor."

Claro que salir campeón hubiera sido lindo, pero el no serlo no fue tragedia. Porque apenas cuatro días antes de la final, unos rebeldes volvieron a darle presencia a la palabra "patria"

Esta semana estuve de vacaciones en Salta. Pasé por el museo Güemes: una visita a un pasado modernizado con IA que trajo a Martín, Macacha y los infernales. La épica, la lucha para la historia, y otra vez, la patria.

Bueno, me llegó el momento de pensar: ¿Qué es la patria? ¿Qué es eso que tiene territorio, tiene gobiernos (algunos antipatria inclusive) pero que su cuerpo real es un sentimiento?

Ya muchos hablaron y poetizaron sobre esto.

Como Julia Prilutzky Farny (ucraniana de nacimiento, argentina por elección):

"Se nace en cualquier parte. Es el misterio, 

- es el primer misterio inapelable- 

pero se ama una tierra como propia[]

Allí donde partir es imposible []

donde se mira al cielo con soberbia,

desesperada y áspera,

donde nunca se esta del todo solo []"


Y lo pensó Julio Cortázar cuando en un hermoso poema impostergable nos regala versos como: 

"ser argentino es estar triste,

ser argentino es estar lejos.


[]Te quiero

sin esperanza y sin perdón, sin vuelta y sin derecho,

nada más que de lejos y amargado y de noche."


Y yo que estuve lejos y no creía en la patria ahora estoy con esto rondando entre el corazón y la cabeza.

Para empezar, la patria no es lo mismo para los nacidos en imperios de ahora o de antes que para los que llegamos a tierras que siempre están a punto de liberarse. 

Porque para unos su lugar inapelable, en la historia y en el mapa, es un transcurrir que más o menos estuvo siempre en las mismas manos.

Pero para nosotros, los colonizados, siempre fue y es una lucha repleta de épica para evitar ser despojados. 

Algunas veces se perdió y feo, los aborígenes americanos lo saben bien. Pero otras veces conseguimos derechos, y tuvimos premios nobel y satélites y hubo dignidades atravesadas de sangre. Porque hubo oscuridades espantosas, desapariciones e injusticias. Tragedias colectivas imborrables.

Y todo eso y en todo eso, precisamente está nuestra patria.

Es el lugar en donde sentimos que somos solo una parte, es donde lo que somos y lo que no somos se confunde y a la vez confluye con el ser y el no ser de otros.

No hay patria cuando se está solo. 

¿Y esta La Patria sentimiento es algo puro? No, pero ¿qué sentimiento lo es?

Porque ahí en donde aparece se viene todo junto, muchos otros que van desde el más cálido, el amor, hasta el más oscuro, el odio. 

Y se siente bien cuando decimos "la patria es el otro" o cuando nos emocionamos con el himno en la plaza los 24 de marzo o cuando solo con decir Charly o el Indio o boquita no hay que decir nada más porque es todo un mundo el que cabe en una palabra cómplice.

Porque la patria es también una cultura que se comparte y que se siente doblemente feliz al saberse compartida.

Desde chiquitos, desde el primer Aurora, desde el primer 25 de mayo, sabemos que la patria para nosotros es algo que hay que defender. Y tuvimos toda la vida para saber que definirse como colectivo o como individuo siempre es diferenciarse de otros y aunque en la mayoría de los casos será sin necesidad de que el otro no esté, hay veces, cuando alguien decide que ese lugar en donde estás le pertenece a él porque es mas fuerte y puede o porque como vos querés vivir no es como a él le gustaría, hay que plantarse y decir bien fuerte NO.

También entendimos, para nuestra desgracia, que en esta patria esa lucha es contra ajenos y contra los propios. Cipayos y traidores vienen incluidos en el paquete.

Y decía que este La Patria tiene su parte de odio. Pero aunque aunque los militares genocidas y los traidores existan y nos intenten robar también las palabras, ni su patria ni su libertad es la nuestra.

Pero retomemos: ¿Qué tiene que ver la Patria con un partido de futbol o con una sábana escrita con tinta?

Es que hay que saber que aquí la patria es lucha, y la lucha siempre es por la esperanza. Y que no hay que tener miedo a sentir, porque además es irrenunciable.

Habrá quienes solo la sientan, a la patria, en un mate con facturas o en la charla casual con desconocidos en una esquina o en la frase-pasaporte que dice: "¿Argentina? Messi!" o en los tanques de agua en las terrazas de las casas o en una de las tantas canciones. Bueno.

Y habrá quienes crean que es de ellos, a costa de otros siempre, y que hay que callar a los negros o a los zurdos para poder venderla al mejor postor. No tan bueno.

Pero en este trabajo en curso que es la patria, estamos todavía los que soñamos con ese lugar solidario en donde queremos vivir en paz, en dónde emocionarnos con la alegría o los llantos compartidos que nos arrastran como una ola. Donde nos enseñaron a cantar que hay que morir con gloria si es necesario (y parece que siempre es necesario) para que hasta el mas pintado sienta por un momento que algo por fin es como debe ser cuando una sola voz de alegría se derrama sobre todos, nos atraviesa y nos da contexto, nos hace únicos y a la vez gregarios. 

En definitiva, creo que la patria es un sentimiento por esencia fugaz, intransferible y doloroso a veces, que tiene un espacio a defender juntos porque es ahí es en donde somos, simplemente, lo que fuimos, somos y queremos llegar a ser.





martes, 17 de febrero de 2026

Alba

 ¡Pero qué es esto!

Qué es eso que pasa cuando te miro 

con todo el tiempo en los ojos, 

y me mirás 

y aparece una sonrisa en tu cara 

y a mi se me alegra el aire, 

el cuerpo, 

el alma 

y todo todo todo se llena de vos

y nos convierte, infinitamente,

en escuderos de tu alegría.

jueves, 28 de agosto de 2025

llorar pero fuerte fuerte de alegría

Un día, vos estás mirando para otro lado, haciendo otra cosa y llega esa persona que sin preaviso pero con mucho trasfondo, te sacude el cuerpo y te congela el tiempo.

Casi siempre son personas las que traen esta alegría de generación espontánea... Y la/lo mirás, incrédulo, conteniendo el aliento y con los ojos cada vez mas grandes, hasta que lo real y lo imaginado firman la paz. Y ahí, justo ahí, es que sale el llanto.

Los llantos de felicidad más lindos son esos que empiezan suave y van creciendo y creciendo hasta que todo vos está llorando, hasta que las lágrimas te dejan ciega en un universo donde todo está bien.

Todo está bien.

Todo está bien y no deberías estar llorando, pero no podes parar y es cada vez mas fuerte porque lo que haces es crear un océano correntoso en donde todo el terror encuentra el camino para alejarse para siempre de vos.

Porque para que se llore tanto, tanto, fue necesario mucho tiempo sobrevivir a la angustia, o la soledad, o al miedo, o a la ausencia. O a todo eso junto. O al dolor, también.

Cuando Mar, después de dos meses volvió a casa, dejé que esa corriente de llanto se llevara los monstruos para darle la bienvenida a un mundo que queríamos fuera hermoso para ella.

Cuando una cortina de agua impidió que vea a Marina bailando samba, fue porque su ausencia había sido insoportable.

Hoy que estamos por llorar mucho, mucho y fuerte, ansiamos ese momento en el que el rio venga y se lleve los fantasmas.

Porque todo va a estar bien.

Te esperamos Alba.

jueves, 7 de agosto de 2025

batallas, sin duda. Pero la guerra no

 Si, venimos perdiendo batallas a lo tonto.

Estamos cansados, con la moral muy golpeada, pero sin duda, no hay diluvio que apague nuestras convicciones.

La guerra, o mejor dicho, el largo y turbulento camino a la utopía que a veces da señales de llegar, es irrenunciable.

Porque no podemos dejar de creer en que:

  • a los discapacitados se los contiene,
  • a los adultos mayores se les devuelve lo ganado para que vivan con dignidad cuando mas indefensos están,
  • a los enfermos graves se los asiste para que accedan a los medicamentos que le dan vida,
  • la educación tiene que ser pública, libre y gratuita para todos los que quieran avanzar,
  • la sanidad y el cuidado de la salud tiene que ser para todos,
  • el prestigio de las instituciones educativas, hospitaliaras no se destruye
  • el respeto hacia los otros no es solo "forma", es parte estructural de la comunicación 
  • las rutas se mantienen para que no haya muertos y si haya mas conexiones entre pueblos
  • la policía tiene que estar en la calle, no se reemplaza con gente mirando un monitor
  • la policía previene delitos, no los comete.
  • Los sueldos de todos no son gastos, ni para las empresas ni para el estado. Y tienen que ser la justa y digna retribución al trabajo,
  • la ciencia enriquece y abre el futuro
  • no se entra a robar a casa de nadie, no se tortura a nadie, no se roba los bebés de nadie,
  • los que se esfuerzan no son tontos, los que zafan no son vivos,
  • los que se esforzaron y se siguen esforzando merecen respeto, no burlas,
No son muchas premisas para estar de acuerdo.
Y en su defensa, a muchos, se les va la vida.



jueves, 26 de junio de 2025

relieves

 y como una gran revelación

supe que el punta a punta que teníamos

como dos latas unidas por un tenso hilo, en donde

funambuleaban nuestras alegrías y nuestros sueños,

pasó a ser un grito inaudible entre dos conocidos

parados en picos de montañas lejanas

con el hilo ya demasiado flojo,

con las miradas puestas en otros nortes,

o sures,

con los corazones llenos de pasados comunes

pero sin futuros probables.

domingo, 11 de mayo de 2025

Viajes para el alma

 hey! tanto tiempo.

Acá, defensora y amante de las palabras, te saludo Blogger.

Acá no ganan las imágenes, acá no se limitan los caracteres. Acá se resiste.

Ahora lo entiendo, tal vez tenían razón aquellos que decían que las fotos te robaban el alma. Una imagen es un momento que se extirpa de la historia. Y en su triunfo supremo, queda una niña o un paisaje que solo se recuerda por la foto, encuadrado, en dos dimensiones.

Solo los buenos fotógrafos capturan algo mas que la imagen y les dejan enganchada un poco de alma. Aquella foto de mi hermana leyendo, sentada en el piso, al fresco de una habitación con techo de chapa, piso de cemento y paredes rústicas. Y su libro, sobre un almohadón. O cuando va con paso firme a recibir su premio con 6 años: papá la separó de su renguera y la dotó para siempre de esa convicción y templanza al caminar.

Bueno, mi intención al volver a este no espacio era darle palabras a mi próximo viaje a Europa (2025) pero se me desvió el camino, o mejor dicho, se sumaron otras aventuras del alma.

¿El alma es aventurera? tal vez...

El viaje. 

Transitados los cambios que tuvo hasta llegar a hoy, y mientras le decía en un audio (que modernidad!) a Patricia un par de cosas ya arregladas, me di cuanta que hoy mis viajes, por lo menos a Europa, tienen un objetivo primordial: son viajes para el alma. 

Reencuentros con amigos y lugares pasados en donde podamos crearnos nuevos y distintos.

Y mirá: no hay una sola foto de nuestro primer viaje sin padres (allá en nuestros 16 años) a Lobos. Pero seguro, seguro habrá fotos de este. 

Ojalá consigamos un fotógrafo que en alguna de las fotos deje pegada un poco de alma.



miércoles, 29 de enero de 2025

Razones de Osadía

 Cuando mi sobrina era una nenita, cantábamos juntas una canción que decía:

si usted tiene muchas ganas de aplaudir (aplaudíamos, riendo)

si usted tiene muchas ganas de aplaudir (y aplaudíamos más)

si usted tiene la razón y no hay oposición 

no se quede con las ganas de aplaudir (y aplaudíamos mucho!)


La canción seguía agregando acciones: reír, cantar, bailar, estornudar... eructar... lo que sirviera para hacernos sentir alegres y juntas.

Hoy cuestionaría el "si no hay oposición" porque a veces, si uno tiene razón hay que salir a defender las ganas a pesar de los opuestos.

Desde hace un tiempo, incluso antes de la pandemia, nos están obligando a vivir en un tipo de humanidad que no queremos. Cada día más y con cada vez más violencia, intentan robarnos las libertades conquistadas (no hay que entregarles tampoco las palabras). Porque no solo es que quieran hacernos volver a la edad media, sino que además disfrutan actuando como salvajes, violentos y crueles. 

Y ya llevamos varios años resistiendo estoicos. Y hace ya un año que el nivel de crueldad hasta hizo que alguno de sus propias filas sintieran vergüenza.

Porque ya no es solo que les falte empatía, nos odian y nos atacan, quizás por ser libres con esa libertad que tanto pregonan y de la que tanto carecen. Porque uno no es libre pasándose la vida queriendo ser otro. Uno no es libre si cada movimiento es para que otro vea lo leales que somos. 

Y entonces un día hay que decir NO. 

Un día, no se cuando, vamos a juntarnos para decir NO.

Y ese día, porque tenemos razón, porque somos libres, no nos vamos a quedar con las ganas de amar.