lunes, 15 de febrero de 2021

nacho, sos negro

Hace apenas unos días me enteré que el líder de Vox en Catalunya es negro. Su madre es guineana. Guinea fue colonia española hasta 1968. A Ignacio, nacho le diríamos acá en la Sudamérica europea, tiene rasgos de negritud, hermosamente heredados de su mamá. 

Pero Nacho es de Vox, habla perfecto catalán pero cuando esgrime sus armas cargadas de pasado, lo dice en castellano. "Combatir la inmigración ilegal", "Deslojarlos de todas las instituciones de Cataluña", "Dios, Dios, Dios"

🙈  Inmigración ilegal: del otro lado del mundo, quedó claro los violentos no piden documentos para golpear y matar. Les alcanza con verlos, negros, árabes, sudacas, mujeres. Ciego para el Black lives matters, ciego para su propia conciencia.

🙉  Desalojarlos (a los independentistas) de las instituciones catalanas a las que acceden y cada vez con mayor apoyo de la ciudadanía. Cuando no puedan limpiamente, su sordera ¿que otros medios les va a permitir?

🙊  Dios, Dios, Dios. Su dios. Tiene suerte que sea el dios cristiano aquel ante el que se arrodilla en exclusividad, según sus propias palabras, porque si fuera otro, lo tildarían de fundamentalista. 

Hay que cuidarse mucho de esta gente, porque no son democráticos aunque participen de las elecciones, porque no buscan el bien común, porque ven como enemigos a desalojar a todo aquel que sea diferente, por color, sexo, lugar de nacimiento, ideología. 

Andemos con cuidados. No hacer como los monitos sabios y estar atentos siempre para ver la injusticia, para oírla y para no callar ante ella.

lunes, 12 de octubre de 2020

Salir

 Tenemos un cierto retraso con la realidad, a nivel productivo digo.

Cuatro o cinco meses después del confinamiento empezaron a surgir "las obras" que lo reflejaban. Un poco tarde para arrancar porque al principio nadie quería saber que esto iba a ser tan cierto.

Hoy, ocho meses después, hay concursos, cuentos, películas, obras de teatro... El aislamientos ya tiene sus trovadores y espectadores. 

Pero ahora mismo, y tampoco antes, nadie está recreando el mundo que será cuando esto se acabe.

¿Se acaba? Sí. Nada dura, ni siquiera la pena dura, como le hizo decir a su Calígula, Albert Camus. Se acabará.

Durante este tiempo aprendimos algunas cosas: le conocimos los detalles a lo que nos gusta y a lo que no, nos hicimos hábiles en el uso de herramientas insufribles que sirven para lo propuesto, supimos nombrar una y otra vez a fuerza de desearlo lo que nos es imprescindible. Y desdibujamos lo superfluo como reyes y reinas sagaces en medio de una batalla.

¿Y que nos queda para lo que será?  ¿Cómo se vive después, por lo menos para aquellos que aceptamos que la muerte absurda existe?

Simplificando, escandalosamente, creo que será lo de siempre: la eterna decisión de avanzar vivos hacia la incertidumbre o descansar casi muertos sobre los días iguales.

sábado, 8 de agosto de 2020

Creo

 La verdad es que creo, todavía.

Pero no soy de les monoteístas variopintes, sino más bien de un tipo de politeísmo con dioses de barro, de esos que pueden fallar y, como lo saben, no exigen nada.

Creo, con todo lo que soy, que la cosa siempre es colectiva. Lo bueno y lo malo. No somos islas, ni para amar, ni para destruir.

Creo, con toda mi razón, que somos cuerpos hechos de carbono y de historia. Hoy sin lo que recorrimos ayer no es posible. Mañana sin lo que hacemos hoy no fructifica. Ni se hunde.Solo una cosa no hay, es el olvido.

Creo, con todo mi corazón, que la mirada de los que me quieren me recorta del olvido, dibuja mis contornos y me arma para replicar el milagro en los demás.

Juntémonos, tracemos recorridos, sonriamos con ternura a los que amamos.

Es ahora y acá. Vamos...

viernes, 10 de julio de 2020

pedazos

Un día me rompí en pedazos.
Intenté mantenerlos unidos,
les pedí que fueran forma
Y no pudieron
no pudieron y
se echaron a volar

Les gusta ser solos
distantes
ajenos,
a uno le faltan los ojos
a otro los pies
a otro las palabras
pero a ninguno el corazón.

Así conviven con otros
que no saben
que son partes
de un todo
que no hay.

sábado, 27 de junio de 2020

Pablo Derqui - epílogo

Y un día, muta la cosa.
Y dejo de escribir acá porque encontré otra historia en dónde sumergirme.
O lo dejo por nada. Se acaba y ya.

Pero siguen y seguirán apareciendo obras que ahora se sienten como las del amigo que actúa.
Dentro de un tiempo, cuando me haya olvidado un poco de este barrilete, volveré a ver una película con él y habrá reencuentros con su mirada o su sonrisa, y también habrá sorpresas. Seguro.

Pero hoy di un último viaje o una última copa antes de partir.
Es que con una pequeña trampa informática logro ver obras como si estuviera allá.
Como si siguiera allá.
Una película en catalán suelo llevarla bastante bien, pero ¿qué pasa con esta?
Ah, son versos! versos decasílabos sin rima!

Y para que sepa: esta sí es para el ASPO, porque es urgente tener cerca el mar, el deseo y la valentía del amor.


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El café de la marina, película de deliciosos 85 minutos

viernes, 26 de junio de 2020

Pablo D 5

Pablo es muy buen actor.
Las últimas dos historias en las que lo vi, una película y una serie, fueron buenos sitios donde pudo desplegar su oficio como atormentado que tan bien le sale.
Los programas están bien, y la serie la dirige "Milikito", que desde hace ya muchísimos años tiene su nombre de persona y no de payaso.

Es increíble la cantidad de cosas que hay para ver. Como los libros, claro, que no se acaban nunca. Porque es desde antes de esta pandemia que recorremos o recreamos el mundo bajo el estricto control de la contemplación. Libros, series, películas, obras de teatro nos muestran el mundo, otros mundos, de los que salimos más o menos igual, para volver al único en el que habitamos realmente.

El más o menos es lo que marca la diferencia.
A veces nos hacen llorar porque X perdió a Y y luego vamos a cenar o a tomar una copa para volver a hablar de nuestras vaguedades cotidianas. Eso es cuando salimos más igual.
Pero otras, cuando es menos, nuestros deseos se reafirman, aparecen palabras para nuestras necesidades y nos vemos impulsados a dar un paso hacia... no se sabe.

¿Es acaso diferente el escenario de un actor que el de un trabajador de escritorio?
¿No son ambos lugares en dónde se puede mejorar o entorpecer la vida de la gente?

En una entrevista, Pablo Derqui dice que ahora tiene más ofertas de trabajo y que puede elegir. Y qué es eso lo que un actor realmente desea: poder elegir a qué proyecto sumarse. Dice que lo suyo es un oficio. Sí, habla como un trabajador.

¿No es eso lo que se nos ofrece como libertad a todos los trabajadores? ¿No es ese nuestro derrotero? ¿Hacer lo que hacemos de la mejor manera posible, arriesgando, aprendiendo, mejorando para que podamos, cada vez más y mejor, elegir el escenario en dónde sentirnos vivos?

Creo que ya está Pablo.
Muchas gracias por tu acompañamiento.
Este hilo debe saltar a otro barrilete.


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Sabrás que hacer conmigo, película
Pulsaciones, serie
ASPO, día 102


jueves, 25 de junio de 2020

Pablo D 4

Debo ver una representación en vivo de Calígula, de Albert Camus.
Perdí la de Pablo en Mérida. 
Hubiera sido apoteósico.

Explicando su personaje suelta: "el público dice: ostias es que me cae un poco bien y es que... es que si te pones a pensar hay ciertas cosas que...joder, a este me lo cargaría también"

Calígula, absolutamente atravesado por la pérdida y fuera de control, quiere vivir en la verdad, que nadie le diga que el dolor no existe, sabe que existe y que tampoco dura, y que por querer, quiere todo, quiere la luna.

No sé qué más decir sobre algo que no fue.
Quiero la luna.



..
Calígula, Festival de Teatro de Mérida.
ASPO, día 101