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Me importa entender una cosa muy argentina a través de lo que dice una mujer de 70 años como mi madre.
Mamá conoció a papá cuando en la época de Perón se intentó (también) recortar ganancias a los que más tenían. No se bien que pasó, pero no se vendía harina a la gente. La acopiaban los comerciantes para venderla después más cara a los empleados, trabajadores, asalariados, como era mi abuelo, que trabajaba de sereno en un mercado.
Un panadero le pidió que le guardara algunos sacos de harina en su casa, mi abuelo aceptó y una medianoche, se consumó el delito. Un vecino los vió y los denunció. Llegó la policía: un sargento y varios agentes que cumplían con el servicio militar. Mi abuela lloraba por la vergüenza, pero el sargento la tranquilizó: "señora, no se preocupe, de aca va a sacar a alguna de sus hijas casadas, nada más grave."
Y así paso: mi abuelo acusó al panadero, el panadero pagó la multa después de dos años, los sacos de harina se llenaron de gorgojos y mi mamá se casó (a los 17 años ella, 21 él) con mi papá, un agente-colimba que dejó de ser policía unos meses después.
Mi mamá y mis tías son profundamente antiperonistas. Ellas dicen que por su culpa (la de Perón) tuvieron a la policia en casa durante un par de años. Aunque hayan sido el panadero y mi abuelo los que infringieron una ley, aunque las victimas de ese delito eran ellos mismos, el odio quedó para el peronismo. Por y para siempre.
La otra razón importante para odiarlos como los odia mamá, es que en la escuela le hacían pintar retratos de Evita. Juro que otras razones no tiene, no las dice y ella, no se guarda nada.
Mi madre nunca hizo aportes jubilatorios, pero puntualmente compraba su atado de cigarrillos diarios. No compraba manteca porque era cara, pero sí, cada tarde, un cuarto kilo de porteñitas o biscochitos o grasas similares.
A mamá le dió un infarto hace más de doce años, es insulinodependiente desde hace ocho años y nunca tuvo, hasta hace un año, asistencia social de ningún tipo. Al cumplir los 70, una ley peronista, le dio una jubilación aunque no tuviera aportes.
Pero a mamá no la compra nadie. Ella sigue diciendo que es profundamente antiperonista, que los del campo no se, no se, tal vez, bueno, pero que ella (Cristina) es una mierda y él también y que lo peor son esos negros que los rodean.
(Mamá es de familia italiana, del sur, tan morochita que cuando fue a visitarme a España, a pesar de sus 60 años, le querían hacer radiografías a ver si traía cocaína en el estómago. Su llanto desconsolado la salvó, y la dignidad se le machucó un poquito, pasajeramente)
Así es mamá. Muchos son como ella.
Menos mal que una, a veces, decide distanciarse de sus padres.
No es difícil, sólo hay que analizar la realidad con más cerebro y menos corazón espiando.
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sábado, 19 de julio de 2008
viernes, 18 de julio de 2008
sólo quiero odiarte
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en estos días...
en estos días...
ganaron ellos y a nosotros el cuartirolo nos sigue costado 25 pesos el kilo, los tomates 5 y un pullover 130, es decir, un 10% de un sueldo "normal" de empleado.
Nos sembraron el patio de odio: ¿a qué no saben a quién le tocará recolectar esa cosecha?
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domingo, 13 de julio de 2008
pasa pasa pasa el tiempo
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¿si hasta el tiempo es incoherente, porqué no serlo yo?
o lo contrario...
porque no ser absolutamente coherente?
todavía espero que mis sentimientos tengan lógica, que no le falten razones razonables.
No aprendo, no hay caso...
Todos pasamos por lo mismo, todos damos vueltas enredados en esas fuerzas que no nos dejan alejarnos de nada: ni de lo que se debe, ni de lo que se quiere.
Sólo el miedo es más insistente, sólo el miedo.
Estamos en invierno pero afuera brilla un sol tibio de primavera.
Esta visto que tiempo no le tiene miedo a nada...
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¿si hasta el tiempo es incoherente, porqué no serlo yo?
o lo contrario...
porque no ser absolutamente coherente?
todavía espero que mis sentimientos tengan lógica, que no le falten razones razonables.
No aprendo, no hay caso...
Todos pasamos por lo mismo, todos damos vueltas enredados en esas fuerzas que no nos dejan alejarnos de nada: ni de lo que se debe, ni de lo que se quiere.
Sólo el miedo es más insistente, sólo el miedo.
Estamos en invierno pero afuera brilla un sol tibio de primavera.
Esta visto que tiempo no le tiene miedo a nada...
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sábado, 12 de julio de 2008
danza
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se hace vicio...
quiero volver a bailar sobre los restos de algo que nunca debería haber pasado.
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se hace vicio...
quiero volver a bailar sobre los restos de algo que nunca debería haber pasado.
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miércoles, 11 de junio de 2008
Evo hablando claro, clarísimo
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El día del discurso de asunción de Evo Morales en Tihuanaco, yo estaba de excursión en la Isla del Sol, en el Titicaca. Me había recuperado a medias del soroschi, asi que mientras que todos atravesaron la isla caminando, yo volví en el bote hasta el punto de encuentro y los esperé escuchando el discurso junto con los bolivianos que trabajaban ahí.
No podía creer lo que estaba oyendo. Tanta claridad, tanta verdad amontonada y sin tanta vuelta.
Hoy, escuché en la radio la carta abierta que Evo les escribió a los representantes europeos a raíz de la "directiva retorno" que busca expulsar a los inmigrantes de Europa.
Es un lujo, no se la pierdan
http://www.informarn.nl/americas/bolivia/act080609-morales-retorno
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El día del discurso de asunción de Evo Morales en Tihuanaco, yo estaba de excursión en la Isla del Sol, en el Titicaca. Me había recuperado a medias del soroschi, asi que mientras que todos atravesaron la isla caminando, yo volví en el bote hasta el punto de encuentro y los esperé escuchando el discurso junto con los bolivianos que trabajaban ahí.
No podía creer lo que estaba oyendo. Tanta claridad, tanta verdad amontonada y sin tanta vuelta.
Hoy, escuché en la radio la carta abierta que Evo les escribió a los representantes europeos a raíz de la "directiva retorno" que busca expulsar a los inmigrantes de Europa.
Es un lujo, no se la pierdan
http://www.informarn.nl/americas/bolivia/act080609-morales-retorno
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domingo, 8 de junio de 2008
les bailamos en la esma
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ayer tenía una mala noche. Una no se acostumbra nunca a los maltratos, son siempre una sorpresa inesperada.
Ayer era una mala noche, pero también era noche para pensar profundo. De no quedarse en lo banal del enojo e intentar saber porqué lo que uno no resuelve vuelve a aparecer como mueca.
Me enteré que La Chilinga tocaba el sábado en la esma. Ayer, a la noche. Desde que fue recuperada, siempre pensé que alguna vez tendría que entrar. Mezcla de razones y sentimientos, en algún momento atravesaría esas rejas que me dan escalofríos.
Ayer era buena noche para superar espantos. Dolores innimaginados de los que se recupera con mucha más vida. Ayer era noche de tambores en lo que antes fuera el infierno.
Llegué y en la puerta dos chicas me recibieron para indicarme el camino. Ya era parte, ya estaba incluída.
La larga calle arbolada con edificios a los costados que hay que atravesar para llegar al espacio de las Madres que se llama "Nuestros hijos" es tal como cualquiera puede imaginarse. Así de triste, así de sola, así de oscura en esa noche silenciosa.
Una luz verde indicaba la entrada. Desde ahí se oían ya los tambores (llegue un poco tarde) y sólo faltaba cruzar esa altísima puerta de vidrio.
Del otro lado había una mujer desconocida, sonriendo, que me dijo "bienvenida".
Respondí a su sonrisa pensando en qué bueno era reirse, esa noche, ayer noche, en ese lugar.
Me fui al fondo para apoyarme en una pared y escuchar todas las canciones con el palpitar de los ladrillos y el cemento. Latía, latían, latíamos, lo juro.
En la última canción los músicos bajaron del pequeño escenario, la gente corrió las sillas y ahí nomás les armamos un bailongo en la esma.
Senreíamos todos. Un poco golpeados, pero llenos de vida.
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ayer tenía una mala noche. Una no se acostumbra nunca a los maltratos, son siempre una sorpresa inesperada.
Ayer era una mala noche, pero también era noche para pensar profundo. De no quedarse en lo banal del enojo e intentar saber porqué lo que uno no resuelve vuelve a aparecer como mueca.
Me enteré que La Chilinga tocaba el sábado en la esma. Ayer, a la noche. Desde que fue recuperada, siempre pensé que alguna vez tendría que entrar. Mezcla de razones y sentimientos, en algún momento atravesaría esas rejas que me dan escalofríos.
Ayer era buena noche para superar espantos. Dolores innimaginados de los que se recupera con mucha más vida. Ayer era noche de tambores en lo que antes fuera el infierno.
Llegué y en la puerta dos chicas me recibieron para indicarme el camino. Ya era parte, ya estaba incluída.
La larga calle arbolada con edificios a los costados que hay que atravesar para llegar al espacio de las Madres que se llama "Nuestros hijos" es tal como cualquiera puede imaginarse. Así de triste, así de sola, así de oscura en esa noche silenciosa.
Una luz verde indicaba la entrada. Desde ahí se oían ya los tambores (llegue un poco tarde) y sólo faltaba cruzar esa altísima puerta de vidrio.
Del otro lado había una mujer desconocida, sonriendo, que me dijo "bienvenida".
Respondí a su sonrisa pensando en qué bueno era reirse, esa noche, ayer noche, en ese lugar.
Me fui al fondo para apoyarme en una pared y escuchar todas las canciones con el palpitar de los ladrillos y el cemento. Latía, latían, latíamos, lo juro.
En la última canción los músicos bajaron del pequeño escenario, la gente corrió las sillas y ahí nomás les armamos un bailongo en la esma.
Senreíamos todos. Un poco golpeados, pero llenos de vida.
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sábado, 7 de junio de 2008
afuera
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tengo las llaves de una casa que no existe.
Adentro, dos mujeres preparan la cena para tres hombres sentados a la mesa.
Ellas miran sus cucharas, sus verduras, sus fogones.
Ellos, clavan sus afiladas miradas en ellas.
Afuera, la ciudad arde y nadie escucha su crepitar.
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tengo las llaves de una casa que no existe.
Adentro, dos mujeres preparan la cena para tres hombres sentados a la mesa.
Ellas miran sus cucharas, sus verduras, sus fogones.
Ellos, clavan sus afiladas miradas en ellas.
Afuera, la ciudad arde y nadie escucha su crepitar.
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