lunes, 18 de octubre de 2010

"Aprendan a ser valientes y libres y no se dejen asustar por palabras. Esto es ser macho y lo demás es pura convención"

Witold Gombrowicz

viernes, 15 de octubre de 2010

vuelve Silvio...

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Una mañana, no se a cuento de qué, en la radio pasan "Canción del elegido". Se cuela en mi cama de hoy aquel atardecer en esa desvencijada casa de campo sin luz, con los amigos, casi todos pero no el que tanto habla, no está y hay un enorme espacio de silencios para llenar en voz baja, despacio, para contar o cantar, para que una cosa lleve a otra y otra a todo, a todos.
Días o metros más allá, se presenta esa frase: "si pienso que fui hecho para soñar al sol y para decir cosas que despierten amor, como es posible entonces que duerma entre saltos de angustia y horror" Y ya no estoy acá sino entonces, en los 22, amando en silencio a un aspirante a galán que consentía sin aceptar, mientras yo luchaba inconsciente contra los estragos helados del abandono.
Hoy viernes noche, a solas con you tube en casa, repaso la lista hasta llegar a la "Pequeña serenata diurna". Bajo la luz, subo el volumen , cierro los ojos, y ahí estamos, acunados en alcohol,
drogas y amor, bajando casi al borde de la mañana hacia Cala Gracioneta, con Fernando andando con la guitarra apuntando al cielo, dedicando la pequeña serenata a su Isa. Queda noche todavía y en el agua todos provocando chispas de "fosfitos" reales o alucinados.

Viernes, noche, octavo piso. Silvio ya me dijo casi todo, la llave en la puerta anuncia otro trovador.
Buen, buen fin de semana.

"lo más terrible se aprende enseguida, lo hermoso nos cuesta la vida"

lunes, 11 de octubre de 2010

ausencia

El sol congelando el aire hasta que quema, el agua escurriendo en ríos que enlodan a su paso, palabras ovidadas que refluyen en la memoria, miradas extraviadas entre un aquí y un acá. Todo eso, solo eso, es lo que abre la cercanía de tu asuencia.

domingo, 3 de octubre de 2010

después del jueves inexorable, un sábado banal

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Lo inexorable
El jueves llego a casa a las 7 de la tarde después de todo un día de dar vueltas alejada de radios, tv y diarios online. Enciendo la radio y esto es lo primero que escucho: "Es muy grave la situación en Ecuador. Correa permanece secuestrado". Intento seguir escuchando pero no logro entender, el miedo obnubila y todos los datos parecen pocos. Empiezo a llamar por teléfono y me entero de lo que pasa. Hay que esperar y estar pegado a la tele. Llama mi hermana e intercambiamos insultos, miedos, esperanzas, ánimos. Yo siempre tan en mi papel, le digo que seguro no va a pasar nada, que en cualquier momento se resuelve todo y Correa sale al balcón (muy pasionalmente sudaca eso de salir a los balcones). Ella me dice: "ya salió, ¿no lo viste desde la ventana del hospital diciendo que lo quieren matar?" No, no lo vi. La dejo y me voy frente a la tele porque es obvio que me falta data visual.
Paso las horas a control remoto pasando canales . Me quedo en el Siete (la televisión pública) porque habla Correa por teléfono con la televisión pública ecuatoriana desde adentro del hospital donde lo tienen rodeado. Tanta mediatización me confunde, pero no es momento de analizar las formas. Pedro (Brieguer) desde la pantalla nos aclara que no es uno de esos golpes de estado que tanto conocemos, ya no más el formato años '70, ahora vienen así: más cámaras encendidas, más presidentes secuestrados o encerrados, más civiles opositores en las calles reclamando muertos.
Se hacen las 10 o las 11 de la noche y en la pantalla de la tele se ve movimiento de soldados queriendo entrar al hospital, coches que pasan a velocidad de huida y se quedan a esperar en la puerta. El audio no reproduce esa imagen sino que registra el diálogo entre un periodista que está en el estudio y otro que desde adentro del edificio cuenta que los enfermos y sus médicos están muertos de miedo, que los gases no dejan ver nada, que lo ve pasar a Correa, que bajan las escaleras desde el tercer piso al primero y ahí se queda, el periodista, diciendo cada dos palabras "esto es muy peligroso" mientras las cámaras muestran como los coches que esperaban, arrancan y se alejan con el presidente a salvo.
Al rato, Rafael Correa desde el balcón, con medio cuerpo afuera en algunos momentos, es una tromba indignada, seguida -acompañada y vista- por el mundo entero.
Ya está, ya pasó, ya me puedo ir a dormir tranquila. O casi.

Lo banal
Sábado en casa de mi hermana, reunión de chicas en el estudio. "Qué miedo el jueves", "qué bárbaro este Correa", "menos mal que no pasó de ahí". Ahora si es tiempo de análisis, de preguntas, de búsqueda. Hasta que una de nosotras salta con un tímido: "¿no lo vieron en la ventana del hospital, aflojándose la corbata y la camisa?" Silencio, cualquier comentario parecería demasiado superficial. Y al fin...
"¡qué bueno que está este tipo!" "¡qué viril!" "¡qué macho!"
Risas y otra vez la necesidad de imagen y sonido. Tiene que estar en you tube, claro que si, no estamos solas en esto. Y estaba.
Para algunos, un payaso. Para otras, un subidón de libido difícil de olvidar.
Así, sin medias tintas y todo mezclado.

Así es Latinoamérica, así somos los latinamericanos: los desacuerdos nos violentan, nos separan irracionalmente de vereda y casi siempre esto lo pagamos con vidas humanas. Pasiones descontroladas que se ponen en juego, juegos peligrosos de los que salimos vivos y candentes o muertos y doloridos para siempre. O las dos cosas a la vez.

Esta vez, de esta partida salen favorecidos la democracia y el club de fans de Rafael Correa.
Lo inexorable y lo banal de picnic en esta caliente primavera sudamericana.

http://www.youtube.com/watch?v=GHpHD7K_taY

miércoles, 18 de agosto de 2010

para qué

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Apenas controlo el lenguaje coloquial, con suerte balbuceo firuletes con el lenguaje escrito; siempre acosada por una duda paralizante: ¿qué es lo que tengo para decir? ¿para qué?

Caprichosa, dispuesta a seguir buscando razones de osadía, desde el sábado pasado me animé con una nueva lengua: la fotografía. El taller (de eso se trata) se llama: De la imagen a la fotografía. Sí, precisamente ese camino es al que quería entrar para poder transitarlo con los sentidos despiertos. Cuatro horas intensas de observar y ver y mirar y recorrer y desglosar y reconstruir fotografías de consagrados y compañeros.
La idea propuesta por el profesor de taller es que encontremos un nuevo lenguaje, que lo podamos leer y, con suerte, hablar con estilo propio.

Esta semana, cámara en mano, me desplazo titubeando ante imágenes presuntas. Pero salta la duda, la vieja pero no herrumbrada duda, que me sujeta por los pies y no me deja avanzar:
¿para qué? ¿que tengo para decir?
Y ahí, de pronto, no va que se completa incómoda la frase. En definitiva es siempre lo mismo: ¿que tengo para decir, que puedo decir para que te quedes conmigo?
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viernes, 30 de julio de 2010

Violencia

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Artistas que generen un estamento social, que a su alrededor formen un grupo de pertenencia, que aglutinen en sus múltiples aristas adhesiones desde diferentes ideologías, son raros de encontrar. Hay clubs de fans, hay círculos exclusivos, hay afiliaciones, suscripciones, amontonamientos, bolsas de gatos y varios etcéteras, pero colectivos como el de los "seguidores de Capusotto" hay poquísimos.
Capusotto, Saborido, sus personajes y nosotros, sus incondicionales, formamos parte de un acontecimiento único, irreproducible e intransferible.
Que un programa que se da por la televisión pública con escasísimo raiting (3,5 contra los 12 de Los Simpson, por ejemplo) sea esperado y disfrutado con pasión, que seamos capaces de seguirlo aún soportando esos horrorosos videos que ponen entre sketch y sketch, que consiga adeptos entre fachos y progres, es otra de las rarezas de esta patria.
Un plan bien trazado: cada año nuevos personajes pero conservando los mejores de los anteriores, cada temporada menos cantidad de programas para dejarnos con ganas de más y esa punzante lectura de la realidad que después de procesada con inteligencia e ironía, nos devuelve y estalla en la cara impidiéndonos ser o sentirnos indiferentes.
Algunos personajes incomodan y mucho. Micky Vainilla es su máximo exponente. En mi caso, tengo que verlo un par de veces para que me de gracia porque la primera visión es devastadora.
Capu tiene sus detractores, o mejor dicho, su contracara que obviamente también lo tiene a él como eje: así quedamos de un lado los que los adoramos y, del otro (solo hay dos lados, posta) los que "no les hace nada de gracia". Sin medias tintas, como El Diego, pero eso es tema de otro post.
De estas dos últimas temporadas mi favorita es Violencia Rivas. Ya les digo, es intransferible y solo hay dos lados, así que no voy a decirles mucho. "Ella", al mejor estilo de un Borges pagano, acumula en sus matices varios de esos puntos álgidos que todo buen y mal ciudadano debe sortear en su trato con la (a veces victoriosa) realidad.
Solo un comentario más para revalidar mi fanatismo: hay que poder apagar la televisión un lunes a las 23:30 después de que Violencia nos grite desde la pantalla: "¿se les deshilachan todas las ilusiones eh? Fumiguensé!!!"; y lograr conciliar el sueño, como si nada hubiera sido dicho...

Para darles de posibilidad a los que no la conocen de catar por ustedes mismos, acá les dejo el caminito...
http://www.youtube.com/watch?v=vtKXKKHBIA0
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