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¿Al contar la historia de mi cuerpo estoy pronunciando mi vida?
Mi cuerpo conserva el mapa de dónde vengo, qué parte de España y de Italia hizo falta para que yo esté aquí siendo cómo me veo. Ni rubia, no bajita, ni blanca leche, ni labios gruesos. Pequeñas mini órdenes que dicen como debo parecer pero que no transmiten qué se siente al estar sentada sola en la cubierta de un barco, en mitad de un océano, con el hogar atrás y los sueños adelante. O cómo fue doblar esa curva del camino, con los naranjos en flor, pensando en cuando la mujer y el hijo lo siguieran. Ese subir al barco, ese bajar del barco no está en mis genes. O tal vez sí.
Mi cuerpo dice que soy nena. Que tengo lo que tengo y que falta lo que falta. Pero no dice nada de tus labios, de tu sombra para cuidarme del sol, de tus dedos inquietos sobre mi espalda. No dice nada de mi rictus mortal mientras me recomendabas que me enamorara de otro. Tu sonrisa nerviosa rompiendo en mis oídos. La sal se secó hace ya mucho tiempo, y aunque los abrazos le sobreviven, hay que volverlos a crear cada vez que el cuerpo, el tuyo, el mío, padecen su ausencia.
Mi cuerpo expone a mi clavícula derecha, más corta por culpa de una fractura. Sabe de rehabilitaciones, sabe de humedad, sabe de contracturas. Pero no sabe que esa vez nos rompimos juntos y que no hubo forma de volver a pegarnos.
Mi cuerpo puede reaccionar al sol, al mar, a la incertidumbre, a los cambios de lugar, a la comida picante, al mate casi lavado. Estalla en presencia de otro cuerpo pero no quiere enterarse de cuál: al muy marrano es lo que menos le importa.
Mi cuerpo se deshoja constantemente mientras que mi memoria engarza y atesora sin descanso.
Él es apenas más brusco que mis aspiraciones, lo dejo atrás en mis sueños y llegamos juntos a tus ojos para que nos recuerdes, día por medio, que seguimos vivos.
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sábado, 28 de febrero de 2009
miércoles, 25 de febrero de 2009
la revolución es un sueño eterno y silencioso
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si, copiando descaradamente a Andrés Rivera.
Siempre pensé que los cambios revolucionarios vendría envueltos en ruidos estruendosos. Pero no, "armados de una ardiente paciencia, entraremos a las ciudades espléndidas".
El Pais, 26 de febrero de 2009
Fin del 'honor militar'
A partir de ahora, desaparece completamente la jurisdicción penal militar y se incorporan al Código Penal ordinario figuras delictivas específicas para el ámbito castrense, entre ellas el nuevo delito de acoso sexual cometido por un superior. Por el contrario, desaparecen todos los delitos denominados "contra el honor militar", una figura, que según Arduino, solo servía para resaltar la idea de que los militares tienen un honor y unos valores diferentes a los del resto de los ciudadanos.
Especialmente importante es también la desaparición absoluta de la pena de muerte (que existía como figura penal en el derogado Código de Justicia Militar, y que, aunque no se aplicaba desde hace décadas, se seguía pidiendo formalmente en determinados casos) y del delito de homosexualidad, una supresión de alto contenido simbólico en unas Fuerzas Armadas tan vinculadas a la religión católica que hasta hace todavía poco obligaban a los oficiales que se divorciaban a pedir el retiro.
http://www.elpais.com/articulo/internacional/Ejercito/argentino/entra/siglo/XXI/elpepuint/20090225elpepuint_15/Tes
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si, copiando descaradamente a Andrés Rivera.
Siempre pensé que los cambios revolucionarios vendría envueltos en ruidos estruendosos. Pero no, "armados de una ardiente paciencia, entraremos a las ciudades espléndidas".
El Pais, 26 de febrero de 2009
Fin del 'honor militar'
A partir de ahora, desaparece completamente la jurisdicción penal militar y se incorporan al Código Penal ordinario figuras delictivas específicas para el ámbito castrense, entre ellas el nuevo delito de acoso sexual cometido por un superior. Por el contrario, desaparecen todos los delitos denominados "contra el honor militar", una figura, que según Arduino, solo servía para resaltar la idea de que los militares tienen un honor y unos valores diferentes a los del resto de los ciudadanos.
Especialmente importante es también la desaparición absoluta de la pena de muerte (que existía como figura penal en el derogado Código de Justicia Militar, y que, aunque no se aplicaba desde hace décadas, se seguía pidiendo formalmente en determinados casos) y del delito de homosexualidad, una supresión de alto contenido simbólico en unas Fuerzas Armadas tan vinculadas a la religión católica que hasta hace todavía poco obligaban a los oficiales que se divorciaban a pedir el retiro.
http://www.elpais.com/articulo/internacional/Ejercito/argentino/entra/siglo/XXI/elpepuint/20090225elpepuint_15/Tes
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los raros
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nadie comprende que algunas personas gastan una energía enorme simplemente para ser normales...
Albert Camus
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nadie comprende que algunas personas gastan una energía enorme simplemente para ser normales...
Albert Camus
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lunes, 23 de febrero de 2009
¿quiénes somos?
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- No me googlees (gugliés) -me dijo- no todo lo que encuentres va a ser verdad o mio. Y de lo cierto, son solamente partes puras (orgulloso y avergonzado) de un casi-yo.
No entendí nada, llegué a casa y, por no contradecirlo, me googlié a mi misma.
En la red soy travesti del país vasco, católica universitaria en Brasil, turista en Bolivia, escritora de blog, hombre; trabajo en un salón de belleza, soy traductora de inglés, me quejo del plan de estudios de una carrera de la Uba, busco casa en Mar del Tuyú, vivo en México, el país Vasco, Valencia, Castilla León, Madrid, Argentina, Chile y Brasil; tengo amigos en Facebook, soy citada en una enciclopedia como prosista argentina, le busco novia a mi rottweiler -nieto de Konan Von Hennkamp-; comparto eventos poéticos con amigos, firmo listas de adhesiones de las que me arrepiento solemnemente, leo poemas, me rio, me rio, me rio, copio partes de canciones de Luis Fonzi, soy enfermera cultural, firmo solicitadas contra los abusos de poder y saco fotos borrosas.
Bien: en ningún lado dice cómo me gusta el café con leche de la mañana, cuáles son mis tres lugares favoritos del mundo y que me pasa cuando busco su nombre y me entero... de eso.
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- No me googlees (gugliés) -me dijo- no todo lo que encuentres va a ser verdad o mio. Y de lo cierto, son solamente partes puras (orgulloso y avergonzado) de un casi-yo.
No entendí nada, llegué a casa y, por no contradecirlo, me googlié a mi misma.
En la red soy travesti del país vasco, católica universitaria en Brasil, turista en Bolivia, escritora de blog, hombre; trabajo en un salón de belleza, soy traductora de inglés, me quejo del plan de estudios de una carrera de la Uba, busco casa en Mar del Tuyú, vivo en México, el país Vasco, Valencia, Castilla León, Madrid, Argentina, Chile y Brasil; tengo amigos en Facebook, soy citada en una enciclopedia como prosista argentina, le busco novia a mi rottweiler -nieto de Konan Von Hennkamp-; comparto eventos poéticos con amigos, firmo listas de adhesiones de las que me arrepiento solemnemente, leo poemas, me rio, me rio, me rio, copio partes de canciones de Luis Fonzi, soy enfermera cultural, firmo solicitadas contra los abusos de poder y saco fotos borrosas.
Bien: en ningún lado dice cómo me gusta el café con leche de la mañana, cuáles son mis tres lugares favoritos del mundo y que me pasa cuando busco su nombre y me entero... de eso.
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sábado, 21 de febrero de 2009
jueves, 19 de febrero de 2009
espejos
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sí, requiero cierta estabilidad mental de la gente que me rodea.
no, no que sean sanos, que sean mentalmente estables nomas.
Espero que no sea recíproco.
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sí, requiero cierta estabilidad mental de la gente que me rodea.
no, no que sean sanos, que sean mentalmente estables nomas.
Espero que no sea recíproco.
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lunes, 16 de febrero de 2009
al sur de las palabras
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Al sur de las palabras, sentado sobre una gran roca, promediaba su tercer cigarrillo.
- Ya ninguno de mis amigos fuma -pensé al verlo desdibujarse tras el pequeño humo gris.
La mano abierta rozando su rostro, sus labios sujetando con firmeza la punta de la colilla y el paisaje que estalla cuando la brasa se inflama.
- Ninguno fuma -susurré a la distancia- y él ya no es mi amigo.
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Al sur de las palabras, sentado sobre una gran roca, promediaba su tercer cigarrillo.
- Ya ninguno de mis amigos fuma -pensé al verlo desdibujarse tras el pequeño humo gris.
La mano abierta rozando su rostro, sus labios sujetando con firmeza la punta de la colilla y el paisaje que estalla cuando la brasa se inflama.
- Ninguno fuma -susurré a la distancia- y él ya no es mi amigo.
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