.Miro la foto de la tapa del libro y pienso que me gustaría no haberlo leído para poder descubrirlo de nuevo.
La peste, de
Camus, digo.
Vengo un poco golpeada de las
pantorrillas para abajo. El fin de semana pasado vi Vencedores y vencidos -El juicio de
Nuremberg, (blanco y negro, si, muy negro) y dos sábados atrás La caída. Es verdad, la naturaleza humana no es buena.
Vengo un poco
grogui por los golpeteos y ahora llega la gripe porcina,
influenza A o virus h1n1.
Ya no puedo rendir ese final, ya no puedo ir al seminario sobre empresas recuperadas, ya no puedo verle la boca a la gente cuando habla porque la mitad tiene barbijo. La calle parece un desfile de enfermos terminales, hace frío,
anochece rápido.
Estoy harta de las ideas
conspirativas: ahora parece que el gobierno confiscó todos los
medicamentos para esta peste, los diluyó para que haya mas pero así no cura a nadie.
Desopilante idea la de imaginar al "gobierno" (dos personas nada más, ellos dos, claro, la suma de todos los males)
echándole agua, aspirina (como a la coca!) o talco al
tamiflu!
De la gripe se vuelve, de la
boludez no.
qué desastre... (perdón por el comentario trillado)
Menos mal que vino mi amiga
Marce a Buenos Aires, ella siempre me pinta la vida con otros colores...
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