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Hace días que quiero escribir sobre una esquina de Buenos Aires, sobre esa esquina que sólo pisé una vez, que queda a 8 cuadras de casa y en la que siempre estoy pensando, pero no, no voy.
Esa sola vez, en que por error, crucé mal y me quedé ahí, en el medio, viendo como los coches iban para allá o para el otro lado, porque esa esquina parte una avenida enorme en dos avenidas más chicas y donde los coches enfilan siempre hacia adelante y doblan un segundo antes, de chocar, contra esa esquina, o eso me gustaba imaginar a mi, ahí, parada, riendo a carcajadas, sola, en ese filo que parte el camino en dos.
Y pensaba en escribir sobre eso, y me entraba de contrabando el recuerdo de esa vez, cuando también la risa se soltaba sola, cuando parados, los cinco, muy muy cerca de un salto en las cataratas, nos empapaban esas gotas tan livianas que no iban de arriba para abajo, que iba a cualquier parte, mientras las que sí obedecían la rigurosa ley de la gravedad, hacían un ruido atronador que tapaba nuestras risas que volaban descarriadas, o esas eran las gotas.
Pero tampoco podía quedarme en esa imagen porque pensaba que me gustaría escribirlas, a las dos, a todas, porque como dice PaO, creernos artistas es lo único que nos mantiene vivas, y entonces ese ciclo de que si escribo para qué? y si no escribo para qué me levanto a la mañana, para que cada mañana sea como cuando nos juntamos y nos reímos, a carcajadas, como palabras que nos decimos, para juntar caminos, aunque sea, por unas cuadras...
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lunes, 16 de marzo de 2009
viernes, 13 de marzo de 2009
piedra libre
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Listo, duró demasiado.
Yo voy por la vida creyendo en lo que creo, pensando lo que pienso, lejos de las evangelizaciones.
Callo demasiado, confiada en que no hace falta, en que ya no hay dudas, que lo justo es justo y que ya no somos animales.
Me aburre un poco, es verdad, la impresionante banalidad de los argumentos. Y me fastidia también el discurso incrustado que se compra, de rebaja, en el shopping multimediáticos.
Hago mal, tal vez, pero prefiero no decir nada a quien nada quiere escuchar. Economía básica, no gastar pólvora en chimangos decia mi abuela.
Ese silencio me protege de tener que enojarme, de enojarme mucho, de enojarme en serio.
Es un abrigo de silencio anti "antis".
Pero se ve que por algun lado se me nota. Tarde o temprano termino siendo la comunista (¡vaya muestra de pasado remotísimo!), termino siendo la "de derechos humanos".
¡Piedra libre!
Y la verdad en la mirada.
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Listo, duró demasiado.
Yo voy por la vida creyendo en lo que creo, pensando lo que pienso, lejos de las evangelizaciones.
Callo demasiado, confiada en que no hace falta, en que ya no hay dudas, que lo justo es justo y que ya no somos animales.
Me aburre un poco, es verdad, la impresionante banalidad de los argumentos. Y me fastidia también el discurso incrustado que se compra, de rebaja, en el shopping multimediáticos.
Hago mal, tal vez, pero prefiero no decir nada a quien nada quiere escuchar. Economía básica, no gastar pólvora en chimangos decia mi abuela.
Ese silencio me protege de tener que enojarme, de enojarme mucho, de enojarme en serio.
Es un abrigo de silencio anti "antis".
Pero se ve que por algun lado se me nota. Tarde o temprano termino siendo la comunista (¡vaya muestra de pasado remotísimo!), termino siendo la "de derechos humanos".
¡Piedra libre!
Y la verdad en la mirada.
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jueves, 12 de marzo de 2009
fría
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Estaba crecido el cielo esta tarde.
Un poco de negro en un plano, un poco de gris pasando deprisa, blanco brillante y esponjoso alejándose y el azul infinito detrás de todo.
Mientras, el aire demasiado limpio, acercando ilusoriamente lo lejano.
El silencio, estos dias, no se rompe.
No llegan palabras ni por e-mail, ni por teléfono, ni por msn, ni por celular.
A este silencio tormentoso no lo parten las palabras, esas palabras.
Y la ansiedad, las ganas, la osadía, dejándose devorar por esta calma fría.
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Estaba crecido el cielo esta tarde.
Un poco de negro en un plano, un poco de gris pasando deprisa, blanco brillante y esponjoso alejándose y el azul infinito detrás de todo.
Mientras, el aire demasiado limpio, acercando ilusoriamente lo lejano.
El silencio, estos dias, no se rompe.
No llegan palabras ni por e-mail, ni por teléfono, ni por msn, ni por celular.
A este silencio tormentoso no lo parten las palabras, esas palabras.
Y la ansiedad, las ganas, la osadía, dejándose devorar por esta calma fría.
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sábado, 7 de marzo de 2009
uno más
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si, un año más, no importa, realmente no importa. Son muchos, son bastantes, pero quedan más por venir, otros tantos más. Por tantas cosas por las que preocuparse, tantas cosas evitables, modificables, transformables es que no me voy a preocupar ni ocupar por lo inevitable.
Ahora, si parece una ironía que justo ayer me vengan con que para ese puesto hay una "restricción de edad" no tiene punto de comparación con que una respuesta automática, de esa misma empresa me diga:
Gabriela :
En este día tan importante, queremos desearte lo mejor y seguir acompañándote con un saludo muy especial. ¡Feliz cumpleaños!
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si, un año más, no importa, realmente no importa. Son muchos, son bastantes, pero quedan más por venir, otros tantos más. Por tantas cosas por las que preocuparse, tantas cosas evitables, modificables, transformables es que no me voy a preocupar ni ocupar por lo inevitable.
Ahora, si parece una ironía que justo ayer me vengan con que para ese puesto hay una "restricción de edad" no tiene punto de comparación con que una respuesta automática, de esa misma empresa me diga:
Gabriela :
En este día tan importante, queremos desearte lo mejor y seguir acompañándote con un saludo muy especial. ¡Feliz cumpleaños!
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sábado, 28 de febrero de 2009
cuerpos/
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¿Al contar la historia de mi cuerpo estoy pronunciando mi vida?
Mi cuerpo conserva el mapa de dónde vengo, qué parte de España y de Italia hizo falta para que yo esté aquí siendo cómo me veo. Ni rubia, no bajita, ni blanca leche, ni labios gruesos. Pequeñas mini órdenes que dicen como debo parecer pero que no transmiten qué se siente al estar sentada sola en la cubierta de un barco, en mitad de un océano, con el hogar atrás y los sueños adelante. O cómo fue doblar esa curva del camino, con los naranjos en flor, pensando en cuando la mujer y el hijo lo siguieran. Ese subir al barco, ese bajar del barco no está en mis genes. O tal vez sí.
Mi cuerpo dice que soy nena. Que tengo lo que tengo y que falta lo que falta. Pero no dice nada de tus labios, de tu sombra para cuidarme del sol, de tus dedos inquietos sobre mi espalda. No dice nada de mi rictus mortal mientras me recomendabas que me enamorara de otro. Tu sonrisa nerviosa rompiendo en mis oídos. La sal se secó hace ya mucho tiempo, y aunque los abrazos le sobreviven, hay que volverlos a crear cada vez que el cuerpo, el tuyo, el mío, padecen su ausencia.
Mi cuerpo expone a mi clavícula derecha, más corta por culpa de una fractura. Sabe de rehabilitaciones, sabe de humedad, sabe de contracturas. Pero no sabe que esa vez nos rompimos juntos y que no hubo forma de volver a pegarnos.
Mi cuerpo puede reaccionar al sol, al mar, a la incertidumbre, a los cambios de lugar, a la comida picante, al mate casi lavado. Estalla en presencia de otro cuerpo pero no quiere enterarse de cuál: al muy marrano es lo que menos le importa.
Mi cuerpo se deshoja constantemente mientras que mi memoria engarza y atesora sin descanso.
Él es apenas más brusco que mis aspiraciones, lo dejo atrás en mis sueños y llegamos juntos a tus ojos para que nos recuerdes, día por medio, que seguimos vivos.
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¿Al contar la historia de mi cuerpo estoy pronunciando mi vida?
Mi cuerpo conserva el mapa de dónde vengo, qué parte de España y de Italia hizo falta para que yo esté aquí siendo cómo me veo. Ni rubia, no bajita, ni blanca leche, ni labios gruesos. Pequeñas mini órdenes que dicen como debo parecer pero que no transmiten qué se siente al estar sentada sola en la cubierta de un barco, en mitad de un océano, con el hogar atrás y los sueños adelante. O cómo fue doblar esa curva del camino, con los naranjos en flor, pensando en cuando la mujer y el hijo lo siguieran. Ese subir al barco, ese bajar del barco no está en mis genes. O tal vez sí.
Mi cuerpo dice que soy nena. Que tengo lo que tengo y que falta lo que falta. Pero no dice nada de tus labios, de tu sombra para cuidarme del sol, de tus dedos inquietos sobre mi espalda. No dice nada de mi rictus mortal mientras me recomendabas que me enamorara de otro. Tu sonrisa nerviosa rompiendo en mis oídos. La sal se secó hace ya mucho tiempo, y aunque los abrazos le sobreviven, hay que volverlos a crear cada vez que el cuerpo, el tuyo, el mío, padecen su ausencia.
Mi cuerpo expone a mi clavícula derecha, más corta por culpa de una fractura. Sabe de rehabilitaciones, sabe de humedad, sabe de contracturas. Pero no sabe que esa vez nos rompimos juntos y que no hubo forma de volver a pegarnos.
Mi cuerpo puede reaccionar al sol, al mar, a la incertidumbre, a los cambios de lugar, a la comida picante, al mate casi lavado. Estalla en presencia de otro cuerpo pero no quiere enterarse de cuál: al muy marrano es lo que menos le importa.
Mi cuerpo se deshoja constantemente mientras que mi memoria engarza y atesora sin descanso.
Él es apenas más brusco que mis aspiraciones, lo dejo atrás en mis sueños y llegamos juntos a tus ojos para que nos recuerdes, día por medio, que seguimos vivos.
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miércoles, 25 de febrero de 2009
la revolución es un sueño eterno y silencioso
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si, copiando descaradamente a Andrés Rivera.
Siempre pensé que los cambios revolucionarios vendría envueltos en ruidos estruendosos. Pero no, "armados de una ardiente paciencia, entraremos a las ciudades espléndidas".
El Pais, 26 de febrero de 2009
Fin del 'honor militar'
A partir de ahora, desaparece completamente la jurisdicción penal militar y se incorporan al Código Penal ordinario figuras delictivas específicas para el ámbito castrense, entre ellas el nuevo delito de acoso sexual cometido por un superior. Por el contrario, desaparecen todos los delitos denominados "contra el honor militar", una figura, que según Arduino, solo servía para resaltar la idea de que los militares tienen un honor y unos valores diferentes a los del resto de los ciudadanos.
Especialmente importante es también la desaparición absoluta de la pena de muerte (que existía como figura penal en el derogado Código de Justicia Militar, y que, aunque no se aplicaba desde hace décadas, se seguía pidiendo formalmente en determinados casos) y del delito de homosexualidad, una supresión de alto contenido simbólico en unas Fuerzas Armadas tan vinculadas a la religión católica que hasta hace todavía poco obligaban a los oficiales que se divorciaban a pedir el retiro.
http://www.elpais.com/articulo/internacional/Ejercito/argentino/entra/siglo/XXI/elpepuint/20090225elpepuint_15/Tes
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si, copiando descaradamente a Andrés Rivera.
Siempre pensé que los cambios revolucionarios vendría envueltos en ruidos estruendosos. Pero no, "armados de una ardiente paciencia, entraremos a las ciudades espléndidas".
El Pais, 26 de febrero de 2009
Fin del 'honor militar'
A partir de ahora, desaparece completamente la jurisdicción penal militar y se incorporan al Código Penal ordinario figuras delictivas específicas para el ámbito castrense, entre ellas el nuevo delito de acoso sexual cometido por un superior. Por el contrario, desaparecen todos los delitos denominados "contra el honor militar", una figura, que según Arduino, solo servía para resaltar la idea de que los militares tienen un honor y unos valores diferentes a los del resto de los ciudadanos.
Especialmente importante es también la desaparición absoluta de la pena de muerte (que existía como figura penal en el derogado Código de Justicia Militar, y que, aunque no se aplicaba desde hace décadas, se seguía pidiendo formalmente en determinados casos) y del delito de homosexualidad, una supresión de alto contenido simbólico en unas Fuerzas Armadas tan vinculadas a la religión católica que hasta hace todavía poco obligaban a los oficiales que se divorciaban a pedir el retiro.
http://www.elpais.com/articulo/internacional/Ejercito/argentino/entra/siglo/XXI/elpepuint/20090225elpepuint_15/Tes
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los raros
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nadie comprende que algunas personas gastan una energía enorme simplemente para ser normales...
Albert Camus
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nadie comprende que algunas personas gastan una energía enorme simplemente para ser normales...
Albert Camus
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