jueves, 14 de febrero de 2008

vaguedades

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De una vieja y un poco tonta película donde actúa un jovencísimo y bello Serrat, recuerdo cíclicamente una escena.
Ella, una mujer madura que dejó su vida junto a su madre, se lía con este hermoso cantante aniñado que se le instala en su casa, para su alegría, claro.
Él vive tranquilo, despreocupadísimo, libre, a su costa. Ella, en un momento de valentía, le pide que se vayan de ahí, que empiezan una nueva vida juntos, que él podría conseguir trabajo cantando y ella como profesora (creo). La respuesta del espléndido muchacho es desgarradora:
“Nadie inicia y gana revoluciones para otros. Si quieres cambiar radicalmente tu vida, hazlo tú.”
Y se pone a cantar: “Uno se cree que los mató el tiempo y la ausencia, pero su tren, sacó boleto de ida y vuelta…”

miércoles, 13 de febrero de 2008

charla con mamá

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- Estoy deprimida, me sacaron una muela ayer.
- ¿Te duele mucho?
- No, casi nada. Pero me duele el estómago, tengo náuseas, mareos…
- Siempre fuiste igual, cada vez que se te caía un diente ¡de leche! Llorabas horas. Era un drama

Tan obvia y tan igual yo siempre…

requiem

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Ayer perdí algo muy importante para mí. Perdido realmente para siempre.
Ayer me quitaron una muela.
Era una de mis tres muelas favoritas. Ahora me quedan las otras dos, pero esta era la preferida.
Mis tres muelas destacan (destacaban) por sus marcadas imperfecciones.

Una de ellas es corona, pero en el instante mismo en que la puso el dentista ahí, le rompió un borde y así nació tullidita (si, a ese dentista no fui más)

La del medio estaba casi desahuciada hace 5 años. Peleé por ella y todavía vamos, ella con mucho maquillaje amalgamado encima, pero vamos.

La otra, la que ayer se fue, hizo mucha fuerza por quedarse, pero ya no le dio el piné o el calcio, vaya a saber. Nació disputando el lugar con la muela que le venía adelante, y por quedarse las dos, se abrazaron y compartieron un solo lugar. Dulce armonía durante 15 años. Hasta que la menor debió irse y dejar a la otra, a esta que ayer la siguió, sola con kilos de emplomadura.

Hoy vivo en casa el duelo de haberla perdido.
Pero camino al dentista, yo la escuché decirme: “no te angusties, tontita, ahora te vas a dar cuenta que yo era la que ejercía el poder para obligarte a permanecer ligada al pasado infecundo. Ahora te empieza una nueva vida, mejor, un remanso de aguas tranquilas donde llegar remando, remando, a mejores puertos”

Que descanse en paz mi sabia muela.

martes, 12 de febrero de 2008

Julio

Dice Lucio:
“Gabi!!!
Cortázar es increíble... no sé como puede ser, pero hace que uno lo quiera, no?”

Si, Lu. Uno lo quiere.
Lo admira, lo disfruta, lo agradece, lo extraña, lo contagia, lo comparte.

Extrañas formas adopta el querimiento, por suerte, no?

lunes, 11 de febrero de 2008

la familia de la calle republiquetas

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Quedaron las tres, no porque él hubiera estado antes, sino porque fue tan presente su ausencia.

¿Qué vamos a hacer?

La mayor siguió dibujando su vida, con un par de manos que la dejan caer pero que la sacarán de las aguas profundas cuando casi se ahogue. Ella no quiere más que eso. Tiene una vida. Esa vida.

La del medio decide su vida como parte de un par, como un individual que se completa en una pareja. Le resulta entonces una vida llena de dolores inmensos y de felicidades profundas y determinantes. Una vida ok.

La menor queda como ser social. Entonces no lo sabía porque estaba abismalmente sola. Hoy existe sólo en sociedad, en grupo, en relación. Pero sola, sin par, conservando esa parcela sin lazos que, a esta altura, ya no se podrá sacar de encima nunca.

Dos de tres no está mal. Lástima ser la tres…

domingo, 10 de febrero de 2008

Tú eres mi catalizador, nene…

M. pone en su web una historia de Famas.
G. se vuelve a fascinar con la historia y decide enviar a M. archivos sonoros de J.C.
G. pide a sus amigos archivos digitales de J.C.
M. tiene. Arreglan encuentro con mate y charla para pasar a buscar el CD.
L. tiene. Intercambian pila de mails con besos grandes al final. G. visita a S. (a quien L. dejo los CD)
P. tiene. Organiza cena en su casa para la entrega de CD. De paso lo escuchan. Son tres chicas hechizadas por J.C.
L. tiene casette (no sirve). Pero después de la cena, lo escucha otra vez para dormir y a la mañana siguiente escribe: “No recuerdo bien qué me decía, pero lo que fuera me hacía feliz
G. pasa un buen rato en al elección de los cuentos. Además piensa profundamente en cómo quiere escribir.
G. manda archivos a M. (él empezó el devenir) pero también a D., J., P., L. y A.
Mientras espera que suban al ciberespacio pasa que: reencuentra a B. (arreglan para ir a tomar algo en la semana) y escribe a L. (ahora sabe que así se llama) preguntándole porqué ya no puede leerlo. Se perdió, dice él. Que vuelva, pide ella.
G. ya envió su mensaje en la botella. No hay (otras) respuesta todavía. Es pronto.

G. sabe que el proceso alguna vez terminará dejándola distinta.
Sabe que irá haciéndola sentir viva en el mientras tanto.
Y piensa que no debe preocuparse demasiado por el dolor que se le aparece como fantasma, porque después de todo, siempre puede llegar la familia de la calle Humboldt a robarle el velorio…

sábado, 9 de febrero de 2008

espera

Se que puedo insistir (como siempre), se que puedo crear un lugar donde encontrarnos.
Pero necesito que me nombres, necesito que te nombres ahí, adentro.
Así podríamos repetir algunas de las tonterías que decíamos antes, podríamos mostrarnos tan viejos o tan nuevos, tan como queramos.
Hasta podríamos negarnos como entonces, pero sin abandonar ese metro cuadrado de locura donde empecemos a enredarnos.

Mientras caen los granos de arena en este reloj fantasma, junto los ladrillos que construirán nuestro refugio. Y me asusto, me asusto mucho.
Esa confesión no parece tan estructurante y podría haber sido mentira además.
Ese pedido de contención podría haberse evaporado o no haber sido real ni siquiera entonces.
Esa ternura tal vez fue un cliché, o como máximo, un instante fugaz que no vuelve.

Mierda, mis ladrillos son de cartón piedra y no estoy segura de que sirvan.
Mi mente no puede aprehender ni aprender nada.

Vamos reloj de arena, date vuelta a mi favor!

Necesito crearme de nuevo distinta a tu lado.
Necesito saber que eso que intuyo está ahí, que no estoy tan loca, que no creo tan a contramano mis objetos de deseo.

Te necesito. Te espero. Volvé.